Nos han enseñado que el “punto de quiebre” es un fracaso, pero ¿y si fuera, en realidad, el escenario de un encuentro que el ruido del éxito no nos permitía escuchar? ¿Qué sucede cuando, tras alcanzar la cima más alta y lograr la victoria más grande, lo único que sientes es un vacío profundo y el deseo de no continuar? A veces, el mayor peligro no aparece en la batalla, sino en el agotamiento del día siguiente. Acompáñanos este domingo en un mensaje más de nuestra serie: “Punto de quiebre”.