El corazón humano es una fábrica de ídolos. No todos los ídolos tienen forma de estatua. Algunos tienen agenda, salario, nombre y rostro. Son cosas buenas… hasta que ocupan un lugar que no les corresponde. Este mensaje te llevará a mirar con honestidad el corazón y a descubrir qué está realmente en el centro de tu vida. Lo invisible puede estar gobernando más de lo que imaginas.