Tal vez no dejaste de creer en Dios; solo te cansaste de esperar respuestas.
Y aunque no lo admitas, sigues haciéndote las mismas preguntas.
Si los milagros no existieran, ¿por qué seguimos buscándolos cuando todo sale mal?
Hay oraciones que parecen perderse en el silencio y otras que cambian el rumbo de una historia entera.
Pero ¿qué pasa cuando dos personas creen con la misma fe, suplican con las mismas lágrimas y solo una recibe el milagro?
Entre cárceles, ejecuciones, puertas cerradas y respuestas inesperadas, esta historia se atreve a entrar en el terreno más incómodo de todos: el aparente silencio de Dios.
¿Qué pasa cuando incluso la persona que más creyó empieza a dudar? ¿Y si el silencio de Dios no significa ausencia sino algo mucho más inquietante? En esta historia de reyes corruptos, traiciones familiares, milagros inexplicables y una prisión que parece no abrirse jamás, surge una pregunta que sigue persiguiendo a cualquiera que haya perdido esperanza: ¿Cómo sigues creyendo cuando no obtienes el milagro que pediste?
¿Qué pasa cuando incluso la persona que más creyó empieza a dudar? ¿Y si el silencio de Dios no significa ausencia sino algo mucho más inquietante? En esta historia de reyes corruptos, traiciones familiares, milagros inexplicables y una prisión que parece no abrirse jamás, surge una pregunta que sigue persiguiendo a cualquiera que haya perdido esperanza: ¿Cómo sigues creyendo cuando no obtienes el milagro que pediste?