Parte 2: Un propósito y una promesa

De vez en cuando nos encontramos con gente atrapada en circunstancias de ā€œmientras tantoā€ que no cambian, que no se pueden alterar y que los llevan a lugar donde estĆ”n dispuestos a recibir sus circunstancias, sus aflicciones, sus enfermedades, sus pĆ©rdidas, y sus discapacidades como si vinieran de la mano de su Padre Celestial. ĀæCómo esa gente mantiene una fe extraordinaria a pesar de sus circunstancias extraordinariamente difĆ­ciles? ĀæDónde encuentran esa paz que caracteriza sus vidas?

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