Piensa en ese dÃa en que llegaste por primera vez a la iglesia. No sabÃas exactamente qué esperar, pero alguien te recibió con una sonrisa. Y, desde entonces, has encontrado una comunidad que ha estado ahà para ti.
Pero ¿y si todo lo que has vivido en la iglesia no fuera solo para ti?
Quizás es tu turno de ser esa persona para alguien.